4to. Festival de las Aves Bahía de San Quintín

4to. Festival de las Aves Bahía de San Quintín
Tiempo de lectura: 5 minutos

Texto por Mirna Borrego y Claudia Guzmán / Terra Peninsular

Fotos por Mariana Espinosa, Ana Rosa Azuela y Miguel Mayoral

El 2018 fue un gran año para el 4to. Festival de las Aves de la Bahía de San Quintín, una aventura todo terreno a la que se sumaron viejos y nuevos amigos. Pensamos en el festival y en automático sentimos adrenalina, emoción y una especie de incertidumbre por la siguiente edición.

Este festival fue producto de los intercambios de experiencias que realizamos a lo largo del año y en los que también nos enriquecimos como personas. Detonó muchas emociones, mucho trabajo en equipo y sobre todo, mucha inspiración en los asistentes. Además, atrajo a viajeros que como nosotros, siguieron la ruta migratoria de las aves.

El 4to. Festival de las Aves de la Bahía de San Quintín fue una propuesta distinta, una invitación para explorar las reservas naturales que protege Terra Peninsular, conocer el hábitat de las aves y disfrutar del impresionante paisaje que nos tiene atados por amor a la conservación del sitio. En este festival buscamos que la experiencia comunitaria fuera memorable, esperamos que para la siguiente edición el ánimo de celebración continúe de la misma manera en que concluyó.

Como cada año, la comunidad La Chorera fue la sede del festival. Foto: Ana Rosa Azuela.
Como cada año, la comunidad La Chorera fue la sede del festival. Foto: Ana Rosa Azuela.

Los festivales de aves y naturaleza proveen para muchos un primer acercamiento al conocimiento, un primer contacto con el trabajo de conservación y un espacio para el aprendizaje informal. El evento fue como una invitación a nuestra casa, con nuestros familiares y amigos, rodeados de naturaleza, en un espacio que en nuestros visitantes foráneos provocó en algún grado la desconexión de la actividad urbana, las redes sociales y el disturbio de la ciudad.

Nos dimos cuenta de que trabajar en seguir el sendero de la creación de experiencias emotivas, memorables y positivas son la dirección que queremos para los festivales, buscando el equilibrio entre ciencia, arte y comunidad.

A diferencia de los festivales anteriores, la idea de extenderlo dos días más surgió gracias a los intercambios de experiencias que hemos realizado con el apoyo de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA). Estos eventos tienen años de trayectoria y, al igual que nosotros, han diversificado su programa de actividades con el objetivo de lograr un mayor alcance comunitario.

Foto: Miguel Mayoral.
Foto: Miguel Mayoral.

Encontramos inspiración en lugares tan lejanos el uno del otro como en Cordova, Alaska, en Point Reyes, San Francisco, en Vancouver, Canadá, en Cozumel, México y diversos eventos relacionados con las aves en los que se ha trabajado la plataforma de festival para hablar de temas relacionados a la conservación y apreciar la naturaleza realizando caminatas interpretativas, así como talleres, presentaciones y conferencias.

Además de la influencia de los intercambios de experiencias, este festival fue desarrollado bajo los 7 principios No Deje Rastro, lo que significa que es un evento de bajo impacto ambiental. Durante el 2018, parte del equipo de Terra Peninsular se capacitó en el uso responsable de espacios recreativos y nuestra responsabilidad es promover este conocimiento con la comunidad y los visitantes.

Este año acudieron asistentes que viajaron de Rosarito, Tijuana, Alaska, Washington y San Diego. Foto: Miguel Mayoral.
Este año acudieron asistentes que viajaron de Rosarito, Tijuana, Alaska, Washington y San Diego. Foto: Miguel Mayoral.

A pesar de las condiciones climáticas de aquel día, fuerte lluvia e inundación en algunas zonas de San Quintín, el jueves 6 de diciembre, ofrecimos a la comunidad de asistentes una fiesta de bienvenida, brindis y gastronomía de mar en el restaurante Molino Viejo, con la intención de celebrar el inicio del festival y dar el banderazo del 2do. Maratón de Observación de Aves. Además, se llevó a cabo el registro de asistentes y se ofreció información sobre el programa de actividades, mapa de ubicación y materiales educativos, la pasamos muy bien, el ambiente se sentía como una cálida tertulia en un barco y tuvimos la oportunidad de recibir a amigos de Alaska, Washington, San Diego, Tijuana, Ensenada y La Paz. Por supuesto, nos hicieron falta los miembros de la comunidad, pero se estaban preparando para un gran día al amanecer.

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