Acerca de Manrico Montero y la canción “Elegía Crepuscular”

Por Paul Marrón / Childs

Manrico Montero Calzadíaz (1973-2018) fue mi amigo y uno de los artistas contemporáneos más importantes del país. Inicialmente destacó en los años 90 al ser pionero y promotor del drum ‘n bass nacional junto a su colectivo “Parador Análogo”, bajo el nombre de “Linga”, para luego formar colectivos y sellos discográficos de paisajismo sonoro, ambiente y digi-acoustic (Igloo, Khora, Filtro y Mandorla) utilizando tanto el pseudónimo de “Karras” como el de su nombre propio.

Manrico fue parte de la comitiva que me dio la bienvenida cuando llegué a la Ciudad de México para estudiar en el 2004: a escasos meses, invitó a Childs a hacer una reinterpretación de una de sus canciones para su compilado “Noches de Verano + Remixes”.

Al año siguiente me invitó a colaborar en un proyecto que estaba desarrollando que terminó siendo “Estructuras de la Tarde”, un ensamble de 6 guitarristas de piezas ambiente y electroacústicas. Y en el 2006 fui reclutado para ser parte de otra de sus nuevas andanzas musicales cuya meta era la improvisación, espontaneidad y experimentación sonora: La Orquesta Silenciosa.

Durante estos años floreció nuestra camaradería. Convivimos tantas anécdotas, composiciones, conciertos, giras, y me apoyó y dio consejos de vida como otro hermano mayor, muchos de los cuales sigo llevando conmigo hasta el día de hoy. Siempre estuve agradecido de toda su sabiduría compartida al ayudarlo en todo lo que me fue posible hasta mi partida por trabajo en el 2009 hacia la ciudad de Guadalajara.

Su amor por la naturaleza y sus estudios de lingüística, semiótica y arte sonoro lo llevaron a desarrollar su próxima aventura de vida: la bioacústica.

Mi experiencia con esta área de investigación se había limitado solamente a grabaciones de campo donde se podían escuchar aves de diferentes ciudades en las que he habitado, pero nunca llegaron ser parte de un trabajo de documentación serio con fines científicos como los que estaba ya realizando él. Así que cuando en mayo fui invitado a ser embajador de las aves playeras por parte de Terra Peninsular, uno de mis primeros pensamientos se concentró en Manrico. Estaba enterado del trabajo sonoro que había venido haciendo desde hace tiempo de entomología y ornitología y pensé que esta podría ser una buena oportunidad para contactarlo y dar a conocer su labor tan noble.

Tres días después de mi designación, Manrico falleció.

Como muchos a los que afectó en vida de una manera positiva, quedé increíblemente afligido por la noticia. Fue inesperado para todos los que tuvimos la dicha de conocerlo y convivir con él. Cuando se piensa en gente que se va muy pronto, se piensa en personas valiosas que son insustituibles: líderes espirituales, opinólogos de paz, fuentes de inspiración y sapiencia. Manrico era todo esto y más: compositor, productor musical, artista sonoro, fonografista, documentalista, filósofo, investigador de biosemiótica y ecologista de paisajes sonoros.

El legado que deja es de alguien que promovía la multidisciplinariedad con el fin de ver más allá de lo evidente e integrarnos así a los diferentes aspectos de nuestra realidad. Murió fiel a sus principios de ser creyente que si algo nos va a salvar de la extinción, es la comunicación, empatía, colaboración y amor y paz entre los entes que compartimos no solamente este planeta, sino este universo, siempre utilizando uno de sus adjetivos más predilectos. Su misión de vida siempre estuvo involucrada en comunicar y ayudar que otros se comunicaran mejor, y sus últimas obras son un ejemplo heróico entre investigación científica y la creación artística.

Nunca había hecho una ofrenda de Día de los Muertos porque creo que nunca había sentido esa necesidad. Mi esposa me ayudó a hacerla para recordar lo que hizo por todos aquellos que fuimos conmovidos por él, y para la gente que no lo conoció, puedan imaginarse que existió en este mundo una persona tan mágica como Manrico.

Comparto también por primera vez el remix que hizo a Childs de la canción “Oliver”, y este par de canciones de descarga gratuita del EP titulado “Godspeed twilight bird” (entre ellas “Elegía Crepuscular”) que son mi tributo a él y su activismo cósmico que nunca olvidaré.

Buen viaje Pajarito Crepuscular, nos vemos en otro escenario lejos de aquí, te extrañamos tanto, espero estés en paz y con mucho amor.

Estas fotos fueron tomadas cuando Manrico vino a Ensenada de paseo y a hacer sus grabaciones de campo.

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