Día Internacional del Guardaparque

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Por Ibes Fabián Dávila

Fotos por Felipe León

Son las seis de la mañana, el cielo se encuentra totalmente despejado en el bosque; es tal la tranquilidad que invade el lugar, que se escucha el viento chocar entre rocas y pinos. De su madriguera, una ardilla inicia su jornada y desde el cielo un cóndor vuela majestuoso en busca de alimento.

Al llegar el atardecer, la temperatura arrecia, el venado busca saciar la sed, mientras que el puma busca un lugar fresco entre las rocas. Internados en el bosque, se encuentran unos campistas, quienes se preparan para caminar, dejando una fogata humeante la cual utilizaron para preparar un delicioso café.

La tranquilidad que invadía el bosque se interrumpe por un llamado de alerta entre sus habitantes ¡el bosque se incendia! Los pinos con más de 300 años se encuentran envueltos en llamas, venados, pumas, aves, reptiles huyen a toda velocidad para alejarse de ese monstruo rojo que irradia además de calor, temor. ¡No hay quien lo detenga! Todos huyen en busca de refugio, unos logran escapar, de otros sólo quedó en el intento. 

Después de dos semanas de terror, el fuego se extingue, dejando a su paso muerte y soledad, la tranquilidad regresa al alba, pero el paisaje que lo acompañaba está ausente ¿volverá? Tal vez sí, con el transcurso de los años, con un poco de ayuda.

Juan junto con Felipe y Alfredo forman parte del equipo de guardaparques que cubren un turno de 13 días en el Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir. A este grupo, lo acompaña una brigada rural conformada por Francisco, Juan Núñez, Luis José y Abel, quienes se encargan de apoyar en las labores de prevención y control de incendios forestales.

La jornada inicia a las 7 de la mañana, horario en el que se abren las puertas del parque nacional. Después de deleitarse con un exquisito café, Juan y Felipe inician con el primer recorrido hacia las zonas de acampar, mientras Alfredo atiende a los visitantes, dándoles las indicaciones de seguridad y lo que pueden y no hacer dentro del Área Natural Protegida.

Durante el recorrido, Juan y Felipe limpian los campamentos y letrinas, después de que un grupo de visitantes inicia su retirada. Una vez realizado el primer recorrido y limpiado las zonas de acampar, regresan a cargar pilas, preparándose un suculento y nutritivo desayuno de campeones.

Pasado el desayuno, hacia el mediodía, inicia la hora crítica de incendios; los miembros de la brigada rural se dirigen a las torres de vigilancia, localizadas en puntos estratégicos para la detección de incendios forestales.

Desde unas de las torres, Francisco detecta una fumarola, alertando a todo el personal a prepararse para salir a combatirlo. La brigada, se equipa con mochilas aspersoras de agua, con un peso de 25 kilos, equipo de protección personal, palas, alimentos como latas de atún, sueros, agua, galletas y alguna que otra fruta.

El incendio, ocasionado por una fogata mal elaborada, se complica y se sale de control, la brigada regresa por más víveres y equipo para pernoctar en la zona del incendio; el tiempo de la batalla es incierto, acampar es la única opción para poder controlarlo. Transcurrida una semana, el incendio es controlado y liquidado, el grupo cansado y con algunas heridas visibles, causadas por el terreno agreste y las altas temperaturas, se dirige a descansar para continuar con sus labores.

Es bien sabido, que los incendios son parte de la dinámica de los bosques y que juegan un papel importante en la regeneración de los mismos, además que se producen en su mayoría de manera natural, pero el 90% de los incendios son provocados por el hombre, causando perdida de la biodiversidad, alteración de los ciclos hidrológicos y emisiones de gases de efecto invernadero, los cuales contribuyen al calentamiento global.

Además de prevenir y controlar incendios, los guardaparques se encargan de monitorear, estudiar y restaurar los diferentes ecosistemas.

Los guardaparques juegan un papel importante en el control y prevención de incendios forestales. Sin embargo, no sólo realizan labores para sofocar incendios, la labor de un guardaparque es también monitorear, estudiar y restaurar los diferentes ecosistemas, vigilan y protegen los recursos naturales, dan a conocer su importancia, apoyan en las labores de búsqueda y rescate y pueden llegar a brindar primeros auxilios cuando estos eventos ocurren dentro de un área natural protegida.

Las jornadas de trabajo, pueden llegar a ser de 24 horas, lejos de casa y de sus seres queridos, en ocasiones arriesgando la vida, para salvaguardar lo que es el sustento de la vida misma en este planeta, nuestra naturaleza.