Ecoturismo en la Sierra de San Pedro Mártir

Ecoturismo en la Sierra de San Pedro Mártir

POR JONATHAN VARGAS

Del 9 al 10 de julio el staff de Terra Peninsular, arqueólogos del INAH y amigos realizamos una visita con el objetivo de disfrutar desde un enfoque ecoturístico de esta joya natural de Baja California. Durante nuestra visita realizamos actividades como senderismo, observación de aves, fotografía de naturaleza, observación estelar y visitamos el museo del sitio.

El Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir, enclavado en las montañas del norte de Baja California, es un lugar místico y con una riqueza natural y cultural única. Históricamente fue hogar de los Kiliwas, quienes fueron los primeros pobladores de esta región. Fue debido a su importancia natural y cultural que fue decretado hace 70 años como Área Natural Protegida.

Desde el inicio tuvimos la fortuna de que nos acompañara nuestro amigo Felipe León, guardaparques de la reserva y que amablemente se ofreció a ayudarnos en nuestra visita, a pesar que se encontraba en sus días de descanso.

Nuestra primera actividad después de instalar el campamento y aprovechando la emoción de conocer este asombroso lugar para muchos de nosotros, realizamos la caminata hacia la Torre de Piedra, que es un sendero de un poco más de dos kilómetros de recorrido, donde desde el inicio observamos un gran número de aves como el halcón cola roja (Buteo jamaicensis), los carbonero cejas blancas (Poecile gambeli), muchos bajapalos enano (Sitta pygmea) y el pajapalos pecho blanco (Sitta carolinensis), y una gran diversidad de pinos.

Nuestra visita no podía ir mejor, Felipe con su amplio conocimiento del parque nos platicaba sobre las especies de flora y fauna del lugar, mientras otros aprovechamos para hacer fotografía, donde una pequeña lluvia nos acompañó en nuestro recorrido pero que no venció nuestras ganas de disfrutar del lugar. Al regresar de nuestro recorrido nos esperaba una rica cena a la luz de las estrellas con una amena plática entre amigos.

Al día siguiente algunos nos levantamos muy temprano para explorar los senderos alrededor del campamento y continuar descubriendo la gran diversidad de animales y plantas del lugar. Una de las especies más buscadas fue el emblemático cóndor de California (Gymnogyps californianus) que en esta ocasión no se mostró para la mayoría de nosotros, a excepción de nuestros compañeros Mercedes y Erick, quienes tuvieron la fortuna de encontrarlos a un lado del camino cuando iban llegando, pues ellos venían desde otro lugar.

La oportunidad que brinda este lugar para hacer fotografía de naturaleza es única, con sus imponentes cañones, sus altos pinos, las curiosas ardillas como la ardilla de San Pedro Mártir (Tamiasciurus mearnsi) que además es una especie endémica de Baja California, los traviesos juancitos (Tamias oscurus oscurus), las abundantes aves como los junco de ojos negros (Junco hyemalis), y el azulejo de garganta azul (Sialia mexicana) que desde muy temprano se paseaban por el campamento mostrando sus brillantes tonos azules, que nos permitió observarlos sin la necesidad de usar binoculares, todo un espectáculo.

Staff de Terra Peninsular

Después de tomar el rico desayuno que nos prepararon las cocineras del parque, nos dirigimos a la zona conocida como Vallecitos. Nos tuvimos que mover en los carros debido a la distancia que existe del campamento hasta ese lugar, en donde los llanos sin árboles resaltan entre el denso bosque de coníferas, que es aprovechado por los ganaderos de la región que han traído a pastar al ganado desde hace 100 años a estos valles durante el periodo de primavera, verano y otoño cuando las temperaturas son más altas. Ya que el invierno suele ser muy frío.

Ahí tuvimos la oportunidad de platicar sobre la ganadería en la región, y los esfuerzos que Terra Peninsular A.C. está realizando con los ganaderos locales para capacitarlos en implementar nuevas prácticas y estrategias de pastoreo más amigables con el ecosistema y mejorar su producción ganadera.

Luego de visitar Vallecitos nos dirigimos hacia el museo donde aprendimos sobre la historia del lugar y conocimos un poco sobre la cultura Kiliwa, los últimos descendientes se encuentran en la comunidad Arroyo de León, cerca del Valle de la Trinidad al sureste de la ciudad de Ensenada.

En el museo también tuvimos una grandiosa presentación sobre el cóndor de California impartida por Mohamed quien trabaja en el proyecto de reintroducción del cóndor, el ave más grande de Norteamérica que pesa alrededor de 10 kilogramos y mide 3 metros de envergadura, que al verla volar demuestra su majestuosidad. En esta plática aprendimos cosas tan interesantes tales como que su promedio de vida es de alrededor 70 años, son bastante fieles y forman parejas de por vida, y su estructura social es muy compleja ya que viven en grupos con jerarquías. La importancia del proyecto radica en que fue el primero en su tipo en reintroducir una especie considerada extinta en México, y actualmente Sierra de San Pedro Mártir alberga más de 40 cóndores, y 6 de ellos han nacido totalmente en vida libre sin la intervención de la mano del hombre. Sin duda una gran historia de éxito para la conservación

Al final de la plática regresamos a nuestro campamento, extasiados por las maravillas naturales que observamos en el parque y todo lo que aprendimos, pero se hacía tarde y nos esperaba una rica comida tradicional más, no podíamos decir que no, pues ya el hambre se hacía presente. Al terminar la comida nos preparamos para regresar a casa, quizá ésta es la parte que menos nos gusta, porque era hora de despedirnos de tan mágico lugar, no sin antes tomar varias fotos del recuerdo en compañía de nuestros amigos guardaparques.

Quiero extender mis agradecimientos a los guardaparques de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) por todo el apoyo y facilidades, así como a Juan Vargas, Cathy y Mohamed del proyecto cóndor, y especialmente a Felipe León por ayudarnos aun cuando estaba en días de descanso.

¡Hasta la próxima!

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