Más fuertes que nunca: Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación

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Por Verónica Meza / Coordinadora de Protección y Gestión de Hábitats

Ciudad de México, 27 y 28 de febrero de 2019.- Una reunión de expertos, una agenda de trabajo ambiciosa y una celebración alrededor de las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC) a 10 años de ser Áreas Naturales Protegidas federales y de convertirse en una de las herramientas consentidas y más prometedoras de la Conanp para la protección de espacios naturales.

Es así como se está cocinando toda una estrategia para la promoción y el fortalecimiento de las ADVC como herramienta legal, de camino a lograr la conservación de los espacios y especies prioritarios en todo el territorio mexicano. ¿Y cómo no? Si dentro de todo, la conservación de tierras privadas se ha venido impulsando contra viento y marea durante al menos los últimos 10 años, sumando casi medio millón de hectáreas e involucrando a más de 84 mil personas a las acciones de conservación de espacios valiosos por su riqueza natural.

Las ADVC, a controversia y fuerza de voluntad, se han consolidado como un camino seguro para la conservación de los espacios más biodiversos e importantes, pues están gestadas desde la convicción de los propios dueños y manejadores de la tierra, demostrando que la gobernanza es pilar de los cambios radicales en nuestro país.

La estrategia de las ADVC parece ir más fuerte y más en serio que nunca al formarse el compromiso de alcanzar 1 millón de hectáreas protegidas con esta herramienta en los siguientes años.

Un análisis: taller de retroalimentación sobre la estrategia de ADVC de la Conanp

Participamos en un taller realizado por la Conanp y facilitado por la Agencia de Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ), con el objetivo de retroalimentar los ejes de trabajo que permitirán fortalecer y expandir las ADVC hasta la meta nacional de 1 millón de hectáreas, y de recuperar los aprendizajes de los actores locales que han implementado este mecanismo de conservación, que es clave en el desarrollo de una estrategia nacional apuntada a dar su debido lugar a la conservación de los recursos naturales de nuestro país megadiverso y multicultural, pues cuenta con el 10% de las especies registradas en el mundoy el 13% de la población tienen ascendencia indígenasegún datos de Conabio.

Medio millón de hectáreas han sido certificadas desde el 2002, iniciando con el Parque Ecológico Jaguaroundi, en Veracruz (que tiene el certificado número 1) y se han extendido por 24 estados de la República Mexicana hasta ser más de 400.

Tenemos en Baja California alrededor de 20 mil hectáreas contribuyendo a la estadística nacional, de las cuales casi 6 mil pertenecen a Terra Peninsular con las reservas naturales Punta Mazo, Monte Ceniza, Valle Tranquilo y La Concepción (ésta última en co-manejo con el Observatorio la Concepción). Multiplicar los retos que derivan de éstas por medio millón, nos dan una idea clara de la dimensión de esta estrategia en cuanto a inversión de recursos, manejo y defensa de territorio. Es una apuesta grande.

Enmarcadas en certificados de ADVC y siendo áreas de competencia federal por su destino a la función pública, estas tierras comunales, propiedades privadas, sociales y públicas, dejan ver áreas de oportunidad y desarrollo ambiental y social, que aunque se ajustan a diferentes estrategias de manejo tienen un fin común: la preservación, aprovechamiento y manejo sostenible del patrimonio natural mexicano.

¿Qué es lo que necesitan las ADVC para consolidarse como herramientas de conservación eficientes? El apoyo del gobierno federal en la alineación de las políticas públicas, el reconocimiento de las actividades realizadas desde la base local y el fortalecimiento para encontrar el equilibrio entre la conservación y el desarrollo (o el desarrollo basado en la conservación), entre otras cosas.

De este taller, en el que compartimos con al menos 20 conocedores de las ADVC, se destaca la amplia gama de experiencias que han dejado más de 10 años de gestión del territorio convertido en ADVC.  Lo más grato es que la palabra “voluntad”, que queda implícita dentro del título de la herramienta, es una constante bien representada en las acciones de manejo que han sido compartidas, los resultados que han derivado en la implementación de esta herramienta aún con los retos en la resolución de conflictos, principalmente en la tenencia de la tierra, y el reto del costo derivado del manejo, no frenan el impulso de mantener vigente esta etiqueta de conservación y aún expandirla.

Un compromiso: foro sobre el fortalecimiento de las ADVC, a 10 años de ser áreas naturales protegidas federales

El Director Ejecutivo de Terra Peninsular, César Guerrero, en la Cámara de Diputados.

Tocamos la puerta en la Cámara de Diputados para conversar sobre la realidad de la que son parte los predios privados que han sido conservados voluntariamente, mediante una herramienta que fue incorporada a la legislación ambiental en 1996 y que dio en 2002 la primera de las más de 400 ADVC que existen en México, es todo un suceso.

Llevados de la mano de la misma Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la maestra Josefa González; el Comisionado Nacional de Áreas Naturales protegidas Andrew Rhodes y el Director General de Conservación para el Desarrollo de la Conanp César Sánchez Ibarra, algunos propietarios y representantes de las ADVC, entre ellos César Guerrero Ávila como Director Ejecutivo de Terra Peninsular, tuvieron en un conversatorio la oportunidad de expresar sus ideas, necesidades y proyecciones en cuanto al futuro de estas áreas naturales protegidas.

Se habló de un recuento de 10 años de experiencias con las ADVC. ¿Salen las cuentas? En realidad, las ADVC se han estado cocinando por más de 17 años, pero es que no fue hasta año 2008 que una reforma al capítulo 46 de LGEEPA, estableció que las ADVC son de competencia federal, al igual que lasreservas de la biósfera, losparques nacionales, los monumentos naturales, lasáreas de protección de recursos naturales, las áreas de protección de flora y fauna, lossantuarios, parques y reservas estatales y las zonas de conservación ecológica municipales, así como las demás categorías que establecen las legislaciones locales.  

Así, estos últimos 10 años han ido fortaleciendo la figura de las ADVC, dando como resultado medio millón de hectáreas en protección activa y la promesa de duplicar la superficie en los siguientes años.

Con el apoyo de la Agencia de Desarrollo Francesa y los representantes de las comisiones de Medio Ambiente, Sustentabilidad y Cambio Climático de la Cámara de Diputados y de la Cámara de Senadores respectivamente, se hizo llegar la voz de las ADVC a la cuna de las políticas públicas, esperando incidir y ver potencializado el esfuerzo de conservación de los predios privados.

Una celebración: exposición fotográfica y brindis por las ADVC en México

Inauguración de la exposición fotográfica de Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC) en México. Foto: Verónica Meza.

Coincidir en el diálogo, desde las diferentes esferas sociales en las que se puede concebir a la conservación como una necesidad humana, un asunto de salud pública y una condición para el desarrollo económico, es un proceso que ha tomado largo tiempo y para representarlo está el arte como herramienta unificadora. Así que, qué mejor que una muestra fotográfica en el vestíbulo de San Lázaro para compartir un poco de los resultados de éste esfuerzo escrito en leyes y desarrollado a voluntad.

Celebrar “un claro interés por la conservación de la naturaleza desde la sociedad mexicana, impulsado por un sentimiento de buena voluntad y de compromiso ambiental” se remarcó en el brindis a cargo del comisionado Andrew Rhodes, en el que reconoció la labor de las personas que contribuyen a preservar el patrimonio natural del México para el futuro.


Lagarto cornudo (Phrynosoma sp.) fotografiado por Michael Ready en la Reserva Natural Punta Mazo. Foto: Verónica Meza.

Queda compartir que cada imagen expuesta es una historia que se cuenta sola, especies y paisajes, como el lagarto cornudo (Phrynosoma sp.) fotografiado por Michael Ready en la Reserva Natural Punta Mazo, y una luna impactante asomándose en las montañas de la Sierra de San Pedro Mártir, capturada por Pamela Weston en la Reserva Natural Rancho La Concepción, entre tantas otras imágenes asombrosas que son muestra del trabajo continuo para la conservación de la naturaleza.

Foto de Pamela Weston en la Reserva Natural Rancho La Concepción. Foto: Verónica Meza.

Agradecimientos

Queremos agradecer a la Mtra. Josefa González Blanco Ortiz Mena, Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales; al Biól. Andrew Rhodes, Comisionado Nacional de Áreas Naturales Protegidas; al M en D. César Sánchez Ibarra, Director General de Conservación para el Desarrollo de la Conanp; a la Diputada Beatriz Manrique Guevara, Presidenta de la Comisión de Medio Ambiente, Sustentabilidad, Cambio Climático y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados; al Senador Eduardo Enrique Murat Hinojosa, Presidente de la Comisión de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático de la Cámara de Senadores; a Jean-Baptiste Sabatié, Director Regional de la Agencia Francesa de Desarrollo, y a todos los involucrados en los eventos de las ADVC en los que Terra Peninsular fue parte.