Observación de aves y conservación

Por Christine Smith / Environment for the Americas

¡Hola! Mi nombre es Christine y ésta es mi primera publicación en el blog de Terra Peninsular. Mi compañera de viaje, Lupita, y yo tuvimos la suerte de embarcarnos en una pasantía de tres meses con Terra Peninsular en Baja California. Esta pasantía forma parte de un convenio con Environment for the Americas, una organización sin fines de lucro en Estados Unidos dedicada a incrementar la diversidad en las ciencias y conectar a las personas con las aves, todo a favor de la concientización y la conservación.

La primera actividad de nuestra pasantía fue un viaje del 12 al 26 de enero con el objetivo de monitorear aves de interés en las costas de Baja California y Baja California Sur. La península es hogar de muchos sitios prioritarios que son cruciales para las especies sombrilla, algunas de las cuales son endémicas y enfrentan la pérdida de hábitats.

Este viaje fue mejor de lo que hubiera imaginado. Tuvimos el privilegio de trabajar en lugares únicos de Baja California, playas prístinas en donde las aves pueden descansar en el invierno, estos sitios pueden parecer desolados al principio pero en realidad son parte de una cadena de hábitats que son cruciales para la sobrevivencia de muchos animales. Si observas desde cerca, hay mucha vida aquí: aves playeras alimentándose de micro invertebrados en la arena, plantas creciendo en dunas de arena y humedales, aves rapaces cazando y evidencia de habitantes nocturnos.

Nuestro viaje comenzó en San Ignacio, un sitio de gran importancia tanto para especies endémicas como migratorias. Ahí conocimos al resto de nuestro equipo conformado por compañeros de varias organizaciones de La Paz. Las especies de principal interés eran las aves playeras: brantas negras, garzas rojizas, ostreros, chorlos nevados, playeros rojizos y especies endémicas de la península. Tengo experiencia en monitoreo de aves gracias al Proyecto de Aves Playeras Migratorias en Alaska, así que esta parte de la actividad me ayudó a continuar practicando.

Contar con expertos en aves como guías en este viaje fue un lujo, ya que tuve la libertad de pedir ayuda para mejorar mis habilidades de identificación. Todos contamos e identificamos aves en equipo y reforzamos los resultados de los observadores principales. Rebotar nuestras observaciones entre todos me ayudó a agudizar mis habilidades al contar parvadas grandes y así reducir el margen de error del equipo.

Continuamos viajando hacia el norte a la Laguna La Bocana, en Guerrero Negro, y al final a San Quintín. A lo largo del camino vi casi todas las especies de aves endémicas de la península, estuarios y la reserva en San Quintín que protege Terra Peninsular, así como ballenas grises.

La reserva en San Quintín es quizás uno de mis sitios favoritos del viaje. Es un sitio hermoso con humedales, playas, dunas de arena, líquenes, huellas de coyote, rayadores americanos, chorlos nevados, y la lista continúa. La Laguna Ojo de Liebre cerca de Guerrero Negro estaba repleta de ballenas grises con sus crías que nadaban a la superficie para poder respirar. Incluso pude ver sus ojos, escucharlas respirar y verlas nadas bajo nuestro bote. Mi corazón latía de asombro al ver lo enromes que son y verlas vivas. Me sentí conmovida.

Baja California es un lugar hermoso, es un honor haber tenido la oportunidad de explorarlo con gente que trabaja para proteger sus hábitats, que son únicos e invaluables. Las especies que monitoreamos son indicadores de cómo estas áreas están siendo afectadas por el cambio climático y de esta manera, ayudar a informar mejor los esfuerzos de conservación. Me siento muy agradecida de haber colaborado en este proyecto, aunque haya sido una colaboración pequeña.

#SomosTerra 🌎🤝¡Bienvenidas Christine Smith y Lupita Solano! 👋Practicantes de Environment for the Americas que estarán en Terra Peninsular de enero a marzo colaborando en diferentes proyectos.🐦🏜️

Posted by Terra Peninsular on Tuesday, January 16, 2018

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