Plantas nativas y endémicas de San Quintín: sobre la importancia del trabajo botánico en la conservación

Plantas nativas y endémicas de San Quintín
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Por Joel Alejandro Arredondo, Anaid Rodríguez, Leonardo de la Rosa, Contoy y María Concepción Gaeta / Colaboradores

Durante el mes de mayo de 2017, un grupo de alumnos del posgrado en Biología Ambiental del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) visitamos varios ecosistemas en la bahía de San Quintín y conocimos plantas nativas dentro y fuera de las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación de Terra Peninsular.

La visita formó parte de un curso especializado sobre plantas nativas y sus hábitats en Baja California impartido por la Dra. Sula Vanderplank.

La región de San Quintín es un sitio clave para la conservación de la flora y la fauna de nuestra región y los trabajos de documentación de su flora han registrado 435 especies de plantas, de las cuales el 82% son nativas. Las colectas para herbarios han sido claves, pues además de actualizar y ampliar catálogos florísticos, permiten monitorear cambios a través del tiempo, y plantear nuevas preguntas de investigación.

El paisaje florístico está compuesto por tipos de vegetación muy particulares que se han ido perdiendo en otras regiones. Tal es el caso del chaparral marítimo, el matorral costero rosetófilo y las pozas vernales que persisten sobre las mesas de Colonet. Algunas de las especies que podemos encontrar en estos ambientes están clasificadas como microendemismos y están adaptadas a condiciones muy particulares. La pérdida de su hábitat podría causar su extinción local.

Agave shawii y líquenes en el matorral rosetófilo de Colonet.

Además de conocer la mesa de Colonet, visitamos las dunas y las marismas que se encuentran dentro de la Reserva Natural de Punta Mazo cuya diversidad florística incluye a más de 73 especies de plantas. Aquí, nos recibió Enrique Alfaro -Oficial de Campo y Operaciones en Terra Peninsular-, quien de manera muy amable nos explicó la importancia de mantener funcionando la reserva.

El valor de conservación de este sitio es grande debido al número de especies que protege, por ejemplo, se pueden encontrar 16 especies endémicas de plantas en la reserva, la siempreviva Dudleya anthonyi (Crassulaceae) es tan sólo una de ellas. Esta planta crece únicamente entre las rocas de los conos volcánicos de la bahía de San Quintín.

La composición de las especies forma un paisaje único en cada ecosistema. En el matorral costero rosetófilo, por ejemplo, se han descrito asociaciones vegetales muy específicas. En ambientes húmedos es común encontrar asociaciones entre Rosa minutifolia y Aesculus parryi, mientras que en zonas más secas, son comunes la cactácea Bergerocactus emoryi y el agave Agave shawii.

Otras asociaciones endémicas son Ephedra californica y Lycium brevipes en las dunas costeras y Atriplex julacea y Frankenia palmeri en suelos alcalinos ricos en carbonato de sodio.

El trabajo botánico en campo involucra la recolección de ejemplares para el herbario, con la toma de datos sobre el hábitat, la abundancia de la planta en cuestión, coordenadas, colectores y otros datos. La forma de colectar los ejemplares varía de acuerdo a su forma de crecimiento y características biológicas como el hecho de si es vegetación anual o perenne, es decir, que presenta senescencia o no. No tan relevante es la identificación de la especie en campo, la cual puede ser realizada en el herbario con ayuda de guías científicas de referencia.

Al estudiar plantas nativas y endémicas, se identifican zonas claves en las cuales es necesario realizar esfuerzos de conservación. Aquellas especies que han sido catalogadas dentro de la NOM-059-SEMARNAT-2010 cuentan con prioridad debido a que enfrentan riesgos de conservación, o porque su distribución global está restringida a regiones de México, por lo que debemos asegurarnos de preservarlas.

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