Primer monitoreo de la migración de otoño en la Bahía de Todos Santos

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Por Jonathan Vargas

Octubre de 2019

La temporada de reproducción terminó para la mayoría de las aves playeras, dando lugar a la migración de otoño y haciendo honor a su nombre, las aves playeras migratorias. Esto incluye también a nuestros chorlos nevados (Charadrius nivosus) de la Bahía de Todos Santos.

Conociendo un poco los patrones de migración de estas aves, la semana pasada dimos inicio al monitoreo de las poblaciones migratorias e invernantes de las aves playeras, que visitan año con año la Bahía de Todos Santos.

Equipo de monitoreo.

Este monitoreo me tenía bastante emocionado después de pasar el verano monitoreando la anidación de los chorlos en las playas de Ensenada. Sin embargo, también para ellos llegó la hora de migrar, no sabemos con exactitud hacia dónde, aunque tenemos algunas ideas.

Algunos individuos de chorlo nevado que se reprodujeron o nacieron este año en Ensenada, desde julio comenzaron a dispersarse hacia otros sitios, y gracias a las observaciones de nuestros amigos del San Diego Zoo, sabemos que algunos se fueron un poco al norte cruzando la frontera con el país vecino, y otros simplemente siguen en Ensenada, como es el caso de uno de nuestros chorlos a los que se les puso un receptor GPS (ver foto).

Los primeros grupos de playeros rojizos los comenzamos a registrar a mediados de julio, y esta salida no fue la excepción ya que encontramos alrededor de 200 individuos en Punta Banda, que por azares del destino, no logramos ver individuos marcados como en ocasiones anteriores, debido a la presencia de turistas que ahuyentaron la parvada antes que lográramos revisar sus piernas para buscar marcas.

Playeros rojizos.

Otras especies que también encontramos esta salida fue el playero dorso rojo (Calidris alpina), así como cientos de playero occidental (Calidris mauri), chorlo gris (Pluvialis squatarola), y los siempre presentes playero pihuihui (Tringa semipalmata). Sin embargo, a diferencia de otras salidas, vimos pocos playeros blancos (Calidris alba) que siempre alegran las playas al ritmo del vaivén de las olas. Lo que sí vimos fue otras especies migratorias como el salteador parásito (Stercorarius parasiticus), un ave marina que incesantemente perseguía a un charrán real (Thalasseus máxima) hasta lograr quitarle su alimento, uno de los espectáculos que nos regaló la migración.

Playero dorso rojo.

Sin embargo, no todo es color de rosa, también nos dimos cuenta que algunas zonas del Estero Punta Banda siguen degradándose por contaminación de residuos sólidos, tal es el caso de las marismas de Maneadero, donde es inevitable no darse cuenta de la cantidad de basura que es vertida en ese sitio, haciendo urgente que se tomen cartas en el asunto (ver fotos).

Al final del día, estuvimos monitoreando las playas del Ciprés y Playa Hermosa, y nos dio gusto ver que nuestras acciones para mitigar los disturbios están dando algunos frutos en esos sitios, al no encontrar vehículos en las playas como ocurría en los años anteriores. Esto se ha logrado gracias al trabajo en conjunto, y con gran ayuda de las autoridades y ZOFEMAT, así como otros colaboradores como Pacífica at Ensenada Bay, California Department of Fish and Wildlife y muchos voluntarios, de los que algunos anónimamente nos ayudan a hacer estas playas más seguras para todos.