Una singular pareja marca la diferencia en la conservación de hábitat vital para las aves playeras

POR LA COMISIÓN PARA LA COOPERACIÓN AMBIENTAL

Como parte del proyecto Iniciativa sobre aves migratorias del Ártico: plan de acción sobre corredores aéreos en el continente americano, de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), jóvenes procedentes de doce comunidades vinculadas con siete sitios de migración importantes para las aves playeras a lo largo de los corredores migratorios del Atlántico y el Pacífico de América del Norte, participaron en el proyecto de elaboración de la colcha de la amistad “Entrelazados por las aves playeras”. La inauguración oficial de la colcha tuvo lugar en la sesión de Consejo 2017 de la CCA, celebrada los días 27 y 28 de junio en Charlottetown, Isla del Príncipe Eduardo, Canadá.

Janet Darcher (JD), administradora pública retirada del estado de Washington, dirigió la participación del Gremio de Ensambladoras de Colchas de la Península (Peninsula Quilters Guild) en el proyecto de elaboración de la Colcha de la Amistad “Entrelazados por las aves playeras” (Connecting People Through Shorebirds Friendship Quilt Project). Ed Darcher (ED) es el coordinador de las actividades para el control de plantas halófitas del género Spartina en el condado Pacific County, estado de Washington. La pareja vive en un poblado rural cerca de la bahía Willapa, reconocida internacionalmente como un sitio importante para las aves playeras.

¿Qué nos pueden decir sobre el lugar en donde viven?

ED: Nuestro hogar se encuentra en Naselle, a unos 32 kilómetros del río Columbia y a la misma distancia del océano Pacífico. Vivimos justo donde el río Naselle desemboca en la bahía Willapa, formando el segundo estuario más extenso de la costa del Pacífico de Estados Unidos. Hemos vivido ahí durante 35 años, pero hemos estado comprometidos con la bahía probablemente desde hace 25 años.

¿Qué relación tienen con la bahía?

ED: Para mí la bahía Willapa es el secreto mejor guardado de la costa oeste: genera casi un cuarto de la producción nacional de ostras, y su línea costera todavía se mantiene relativamente ajena a procesos de urbanización o desarrollo; casi no hay embarcaciones a motor; los únicos desplazamientos que se observan son los de los recolectores de ostras y los de quienes operan sus negocios en la bahía, y en general se realizan en hidrodeslizadores o aerobotes. La bahía representa un entorno único que realmente he aprendido a valorar. Mi trabajo es mi mayor entretenimiento.

El programa sobre Spartina (o espartillo) que coordino es probablemente la mayor iniciativa de control exitoso de plantas acuáticas invasoras llevada a cabo en Estados Unidos. Hace diez años había arriba de 3,200 hectáreas de Spartina en las marismas de la bahía Willapa; en la actualidad, se estima que queda menos de media hectárea (menos de un acre) con presencia de esta planta. De no haber removido la Spartina, toda la bahía habría cambiado su constitución ecológica y, probablemente, en este momento ya no veríamos en ella aves playeras.

Janet, ¿cómo te involucraste con el proyecto de elaboración de la Colcha de la Amistad “Entrelazados por las aves playeras”?

JD: Estaba en una reunión del Gremio, y resulta que el director del Refugio Nacional de Vida Silvestre Willapa (Willapa National Wildlife Refuge) le había preguntado a una de las mujeres allí presentes si queríamos colaborar con el proyecto de elaboración de la Colcha de la Amistad. En ese momento no me di cuenta del alcance de ese proyecto: trabajar con diferentes refugios e instalaciones para la vida silvestre en tres países distintos… Sólo pensé: “¡Qué maravilla!”. Y además implicaba trabajar con niños, que me encantan. Entre conseguir y coser los cuadros de tela que los jóvenes decoraron, calculo que la elaboración de la colcha nos tomó alrededor de 80 horas. En lo personal, invertí unas 40 horas en el proyecto, ¡y fue muy divertido!

¿Qué significa para ti el proyecto de elaboración de la Colcha de la Amistad?

JD: Es una manera de retribuir y mostrar aprecio por el trabajo que se ha realizado y actualmente en curso, aquí y en todas las demás comunidades participantes. En los últimos 25 años, durante los que Ed ha trabajado en la bahía Willapa, he podido notar el cambio. Mis hijos también han podido colaborar y aportar a este lugar con proyectos de la Universidad Estatal de Washington; además, trabajaron para empresas dedicadas a la ostra, de manera que lo que hacemos tiene un estrecho vínculo con el entorno. En retrospectiva, al describirlo y ver cómo ahora se aúnan esfuerzos y todo se suma, supongo que a lo largo de todos estos años estuvimos bastante comprometidos con restaurar la bahía, aun si en el momento uno no piensa en ello, simplemente lo hace. Uno hace lo que puede para cuidar lo que tiene, y que permanezca como lo quiere. Me gustaría ver que la bahía se mantiene como un entorno muy natural. Mi participación en el proyecto de elaboración de la Colcha de la Amistad fue resultado de mi aprecio por vivir en esta área bucólica e idílica.

La bahía Willapa fue recientemente nombrada como un sitio de importancia internacional por la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, uniéndose con ello a un puñado de otros sitios que son reconocidos como hábitats fundamentales para las aves playeras a lo largo del corredor migratorio del Pacífico de América del Norte. ¿Qué significa esto para ustedes?

ED: El nombramiento otorgado a la bahía Willapa nos vincula con otros refugios y humedales importantes. Somos ahora parte de una comunidad mundial más grande, cuyo propósito es proteger y mantener estas poblaciones de aves playeras. Ya no sólo es “nuestra” bahía Willapa; ahora es la bahía Willapa conectada con el resto del mundo.

¿Cuál ha sido el aspecto o parte favorita de haber participado en el proyecto de elaboración de la Colcha de la Amistad?

ED: Para mí fue todo el proceso: el proyecto de la colcha vinculó a diversas personas, en los ámbitos local e internacional —personas que, de otro modo, no habrían sabido una de la otra—, para ser parte de una comunidad con un interés común, y este proceso culminó en esta colcha, que ahora viaja por diversos sitios del continente.

Estuve presente en la junta en que la WHSRN anunció el nombramiento de la bahía Willapa, y ahí se mostró por primera vez la colcha terminada. Todos tuvimos la misma reacción ante el proceso y su resultado final: generó energía, ¡fue increíble!

JD: Mi parte favorita fue la participación de tantas y tan diversas comunidades. Me encanta lo que hicieron los niños, significa mucho para mí. Me alegra haber tenido la oportunidad de ayudar a conseguirlo.

¿Continuarán involucrándose en actividades de conservación para las aves playeras en la bahía Willapa?

ED: Mi trabajo consiste en preservar y restaurar los humedales, procurando restablecer sus condiciones y estado originales mediante el combate y eliminación de las malezas invasoras, lo que favorece de manera natural a las aves playeras. Y lo voy a seguir haciendo. Uno no se retira de algo como esto.

JD: ¿Sabes?, la mamá de Ed era observadora de aves, y sabía bastante al respecto. Ella le enseñó a Ed sobre los pájaros, Ed me enseñó a mí, y entre los dos educamos a nuestros hijos. Ponemos mucho empeño en aprender acerca de la avifauna: es algo que valoramos. Me refiero a que… ¿a quién no le gusta salir al patio y escuchar a los pájaros?

El proyecto AMBI (por sus siglas en inglés) de la CCA también apoyó el nombramiento de la bahía Willapa y la península Long Beach como sitios de importancia internacional por la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP o WHSRN, por sus siglas en inglés).

*Este artículo se publicó originalmente en el sitio web de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), leer publicación aquí

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