Bienvenidas las aves playeras migratorias a la Bahía de Todos Santos

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Por Jonathan Vargas / Becario del programa Soluciones Costeras, Cornell Lab of Ornithology y Asociado a Proyectos de Conservación de Aves, Terra Peninsular A.C.

Nos encontramos en la recta final del año 2019, y en esta ocasión les damos la bienvenida a las aves playeras migratorias que pasarán el invierno en la Bahía de Todos Santos.

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Este año el trabajo de verano fue intenso, entre el monitoreo de nidos de charrán mínimo (Sternula antillarum) y chorlo nevado (Charadrius nivosus), la creación de zonas de protección temporal, pláticas con usuarios de las playas, reuniones, conferencias, hasta denuncias y recorridos de observación de aves.

Todo esto con el objetivo de reducir las amenazas hacia las aves, ocasionadas por el disturbio y tránsito de vehículos en las playas principalmente.

Sin embargo, al finalizar el verano llega la hora de migrar, dando lugar a la llegada de las aves migratorias. Este año una de las primeras especies en pasar fueron los playeros rojizos (Calidris canutus roselaari), ya que desde mediados de julio se observaron los primeros grupos provenientes de sus zonas de reproducción en Alaska, prueba de ello fue la coloración rojiza de sus plumas que algunos aún presentaban.

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Sin embargo, durante el monitoreo realizado el sábado 30 de noviembre no encontramos playeros rojizos, indicando que continuaron su viaje y la mayoría ya se encuentra en otros sitios del noroeste de México donde pasarán el invierno, como el Complejo Lagunar Guerrero Negro-Laguna Ojo de Liebre.

Pero quien no deja de asombrarnos, es nuestro chorlito consentido Marina, a quien volvimos a observar el lunes 9 de diciembre en las playas frente a La Lagunita, y todo parece indicar que otra vez pasará el invierno en Ensenada, reafirmando la importancia de este sitio para el chorlo nevado y las aves playeras migratorias.

Marina. Foto Roberto Pineda

Aunque, algo interesante de esta última salida fue que encontramos pocas aves, creemos que fue a causa de las lluvias y el mal tiempo que se presentó recientemente por la llegada del invierno.

Sin embargo, también nos llenó de preocupación encontrar que aún hay zonas de la bahía y el Estero Punta Banda que necesita mayor atención, donde las actividades recreativas se desarrollan sin ninguna regulación, y la acumulación de residuos sólidos se incrementa considerablemente, tal es el caso de las marismas de maneadero, donde además de los problemas mencionados, el desarrollo de nuevos fraccionamientos amenazan la fragilidad del sitio, incrementando la presión hacia el hábitat de las aves playeras.

Por esta razón vamos paso a paso atendiendo estas problemáticas, fomentando una cultura de respeto hacia la naturaleza, buscando formar nuevas alianzas y fortaleciendo las existentes para lograr un bien común, que es la conservación de las aves playeras de Bahía de Todos Santos.

Un especial agradecimiento a todos los que han apoyado en el monitoreo durante esta temporada: Julián García Walter, Estefanía Muñoz, Antonio Maldonado, Jorge Sánchez, Aurelio Álvarez, Álvaro San José, Deonnette Barragán, y aquellos que se me olvide mencionar, pero que en algún momento nos han apoyado en campo, ya que sin su ayuda nada de esto sería posible.

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