Migración del playero rojizo muestra conectividad entre Alaska y Ensenada

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Por Javier Girón y Abril Heredia / Terra Peninsular

El pasado 2 de septiembre de 2016 en Ensenada, se observó un playero rojizo (Calidris canutus roselaari) marcado con una bandera de color verde y código 1JC. Un mes antes, este mismo individuo habría sido capturado y marcado, aún como juvenil, en un sitio costero cerca de Nome, Alaska, E.U.A.

Además de marcarlo, los biólogos del U.S. Fish and Wildlife Service le colocaron en la espalda un registrador de datos GPS que colectará información precisa del tiempo que pasan en cada parada migratoria en los sitios y la longitud de la migración.

Playero rojizo (Calidris canutus roselaari) en San Quintín, B.C. Foto: Javier Girón
Playero rojizo (Calidris canutus roselaari) en San Quintín, B.C. Foto: Javier Girón

Este reavistamiento nos indica una conectividad migratoria entre Alaska y Baja California y también nos muestra que esta especie vuela distancias muy largas entre los sitios de los cuales depende en su ciclo anual.

El playero rojizo (Calidris canutus roselaari) es una especie de ave playera migratoria que a finales del verano, después de su reproducción, realiza una asombrosa migración de cinco mil kilómetros hacia sus zonas de invernación a lo largo del corredor migratorio del Pacífico.

El itinerario de su migración de primavera se conoce bien, pero poco se sabe de la fenología de migración, ruta migratoria, y tiempo de estancia en las paradas migratorias en el otoño.

Actualmente la población del playero rojizo es pequeña (alrededor de 20 000 individuos) y está disminuyendo, es por eso que en México está legalmente protegida como una especie en peligro de extinción.

Aunque no se conocen las causas de su disminución poblacional, se sospecha que la degradación de sus hábitats de descanso y alimentación, por el disturbio humano es una de las causas más probables.

PROGRAMA DE MONITOREO

Terra Peninsular A.C. en colaboración con el CICESE y con el apoyo de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) mantiene un programa de monitoreo y conservación de aves costeras en la Bahía de Todos Santos.

El objetivo de este proyecto es documentar las áreas más importantes de la bahía para las aves playeras y medir el impacto del disturbio humano en sus poblaciones para implementar acciones de conservación de estas aves y sus hábitats.

Con este proyecto se buscará reducir la presión humana a las aves playeras mediante la evaluación de los patrones de uso humano en los lugares de descanso y alimentación de las aves playeras, y el trabajo con los usuarios de las áreas costeras para desarrollar y probar estrategias efectivas de reducción de la perturbación.

Debido a que cientos de playeros rojizos y miles de otras aves playeras migratorias hacen escala y pasan el invierno en la Bahía de Todos Santos, se busca designar este sitio como importante para las aves playeras en la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP). Cabe mencionar que la bahía de San Quintín fue designada en esta categoría en el 2008.

Las bandadas de aves playeras necesitan sitios seguros y confiables para alimentarse y descansar cuando el hábitat de alimentación o las planicies lodosas están cubiertos durante la marea alta. Puesto que estos lugares también son populares para la recreación como la natación y la pesca, es importante que los locales y visitantes conozcan a estas especies, así como fomentar en ellos el respeto y conservación de sus hábitats.

Mapa muestra ruta del playero rojizo desde Nome, Alaska hasta Ensenada, B.C. Foto: Google Maps
Ruta del playero rojizo desde Nome, Alaska hasta Ensenada, B.C. Foto: Google Maps