Por Dra. Enriqueta Velarde / Ecología de Aves Marinas del Instituto de Ciencias Marinas y Pesquerías, Universidad Veracruzana

Isla Rasa es un área de anidación de aproximadamente 260 000 gaviotas plomas (Larus heermanni) y 300 000 charranes elegantes (Thalasseus elegans) que confluyen en este pequeño punto de nuestra geografía a inicios de la primavera y provenientes, respectivamente, de las costas del océano Pacífico del Norte y Sudamérica. Estas hermosas aves y 17 000 charranes reales (T. maximus) llegan a la diminuta isla de 0.6 kilómetros cuadrados, y nos muestran detalles del interior del océano imposibles de conocer sin su ayuda. Se declaró área protegida en 1964 (DOF 1964) y desde 1979 forma parte del Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo de California.

Valle de Isla Rasa con colonia de anidación de gaviota ploma (Larus heermanni). Esta gaviota presenta alta densidad de anidación, de hasta 110 nidos en 100 metros cuadrados, aparentemente como un resultado adaptativo como defensa contra los depredadores de sus nidos. Foto por Enriqueta Velarde.

Tras cuatro décadas de estudios y 36 000 polluelos de gaviota anillados, sabemos que maduran a los cuatro años, viven cerca de 30, y anidan entre abril y junio. Ponen de uno a tres huevos y, en años buenos, sobreviven uno o dos polluelos. La sobrevivencia de juveniles es baja y de adultos alta, incluso en años con pobre disponibilidad de alimento porque entonces, en vez de anidar, esperan años de abundancia. Su larga vida, maduración sexual tardía y producción de pocas crías, son estrategias seleccionadas durante su evolución, adaptándose a un ambiente fluctuante y alimento difícil de obtener (Velarde y Ezcurra 2018).

Nuestros estudios de la dieta de estas aves revelan que consumen sardina Monterrey (Sardinops sagax) y, cuando ésta escasea, anchoveta (Engraulis mordax) y otros pececillos (de entre 10 y 20 centímetros) de la zona marina pelágica (mar abierto) (Velarde et al. 2015a). Estos pececillos comen grandes cantidades de plancton (diminutas algas o invertebrados marinos) y sus enormes cardúmenes constituyen una masa biológica (biomasa) de millones de toneladas. La producción de plancton depende del sol, vientos y corrientes frías, con mucho oxígeno disuelto por los fuertes movimientos del mar que, además, acarrean nutrientes del fondo a la superficie. Cuando estas aguas se calientan más de lo normal (anomalía térmica positiva) la productividad disminuye y se registra un efecto a lo largo y ancho de la red trófica o alimentaria (relaciones que ligan los organismos dependiendo de quién se come a quién), y la reproducción de todas las especies involucradas decae (Vieyra et al. 2009).

Gaviota ploma en su territorio junto a su nido con sólo un huevo. En ocasiones las gaviotas pueden poner dos o tres huevos. Foto por Enriqueta Velarde.

La dieta de estas aves nos indica con precisión la abundancia y disponibilidad de los pececillos (Velarde et al. 2004, 2013, 2015a). En este milenio la frecuencia de estas anomalías ha aumentado de una cada siete años, a cinco cada ocho años, causando el fracaso reproductivo de muchas especies como la gaviota ploma (Velarde et al. 2018), y cambios en la distribución de anidación de otras, como el charrán elegante, que anida cada vez más al norte (Velarde et al. 2015b).

Por millones de años, mucho antes de que el hombre apareciera en el planeta, los pececillos pelágicos han alimentado a grandes peces, calamares gigantes, delfines, ballenas, lobos y aves marinas. La sobrevivencia de unos está estrechamente ligada a la de los otros. Encontramos que las poblaciones de depredadores crecieron después del crecimiento poblacional de sus presas.

Colonias de anidación de charrán elegante (Thalasseus elegans) y gaviota ploma (Larus heermanni) en Isla Rasa durante una buena temporada de anidación. Foto por Enriqueta Velarde.

Por ejemplo, la población de la gaviota ploma se expandió hace unos 100 000 y 45 000 años (Ruiz et al. 2017), posteriormente a las expansiones poblacionales de sardina y anchoveta, hace aproximadamente 176 000 y 92 000 años, respectivamente. La permanencia de estos pececillos es particularmente importante para el funcionamiento de las redes alimentarias marinas, generadas y en equilibrio dinámico, hace cientos de miles de años.

El hombre pesca estos pececillos con barcos industriales con capacidad de bodega de aproximadamente 300 toneladas, reduciendo sustancialmente su población, lo cual exacerba los colapsos periódicos de sus poblaciones ligados a fenómenos anómalos. En el Golfo de California se ha sobrepescado la sardina Monterrey con grandes colapsos en 1992, 1998, 2004 y 2010 (http://sardinagolfodecalifornia.org). De esta última crisis, la pesquería aún no se ha recuperado. Hemos visto que las anomalías oceanográficas, junto con el esfuerzo pesquero y captura de sardinas por la flota constituyen factores que afectan negativamente el éxito reproductivo y tamaño de las colonias de aves marinas de Isla Rasa (Velarde et al. 2015b).

Gaviota ploma con sus dos polluelos en la colonia de anidación de Isla Rasa. Tanto las hembras como los machos de la mayoría de las aves marinas incuban los huevos y alimentan a las crías hasta que éstas son capaces de volar y obtener su alimento por sí mismas. Foto por Enriqueta Velarde.

Con el conocimiento acumulado por décadas acerca de la ecología de las aves marinas, esta plana superficie de roca volcánica que emergió del mar hace apenas unos 10 000 años se ha ido reafirmando como ejemplo de las estrechas interacciones que existen entre la atmósfera, el océano y las especies que habitan la Tierra, y la importancia de entender el TODO para que podamos continuar como especie, en este planeta único, que compartimos con las demás formas de vida que la evolución ha generado.

Charranes elegantes en su colonia de anidación de Isla Rasa. Esta especie tiene una densidad de anidación de aproximadamente 15 nidos por metro cuadrado, lo cual resulta en una mejor protección de sus nidos contra depredadores de huevos y polluelos como la gaviota pata-amarilla y la misma gaviota ploma. Foto por Enriqueta Velarde.

Acerca de la autora

Enriqueta Velarde es investigadora titular en el Instituto de Ciencias Marinas y Pesquerías de la Universidad Veracruzana. Estudia ecología reproductiva, dieta, dinámica poblacional, genética y distribución de aves marinas para aplicar la información a su manejo y conservación.

Referencias

  • D.O.F. (1964). Decreto por el cual se declara Isla Rasa Zona de Protección de Aves Migratorias y de la Fauna Silvestre. Diario Oficial de la Federación CCLXIV(24):3–4. http://sardinagolfodecalifornia.org/wp-content/uploads/2013/08/CAPTURAS-ESFUERZO-DE-PESCA-Y-FLOTA-EN-LA-PESQUER%EF%BF%BDA-DE-PEL%EF%BF%BDGICOS-MENORES-DEL-GOLFO-DE-CALIFORNIA_INFORME-TECNICO-PELAGICOS-TOTAL-2013-CERT1.pdf
  • Ruiz, E.A., E. Velarde y A. Aguilar. 2017. Demographic history of the Heermann´s Gull (Larus heermanni) from late Quaternary to present: Effects of past climate change in the Gulf of California. The Auk: Ornithological Advances 134: 308–316. DOI: 10.1642/AUK-16-57.1.
  • Velarde, E. y E. Ezcurra. 2018. Are seabirds´ life history traits maladaptive under present oceanographic variability? The case of Heermann´s Gull Larus heermanni (Charadriiformes: Laridae). The Condor: Ornithological Applications 120: 388-401. DOI: 10.1 650/CONDOR-17-5.1.
  • Velarde, E., E. Ezcurra, and D. W. Anderson. 2013. Seabird diets provide early warning of sardine fishery declines in the Gulf of California. Scientific Reports 3:1332, DOI: 10.1038/srep01332.
  • Velarde, E., E. Ezcurra y D.W. Anderson. 2015a. Seabird diet predicts following-season commercial catch of Gulf of California Pacific Sardine and Northern Anchovy. Journal of Marine Systems 146: 82-88. doi: 10.1016/j.jmarsys.2014.08.014.
  • Velarde, E., E. Ezcurra, M.A. Cisneros-Mata y M.F. Lavín. 2004. Seabird ecology, El Niño anomalies, and prediction of sardine fisheries in the Gulf of California. Ecological Applications 14(2):607-615.
  • Velarde, E., E. Ezcurra, M.H. Horn y R.T. Patton. 2015b. Warm oceanographic anomalies and fishing pressure drive seabirds nesting north. Science Advances. DOI: 10.1126/sciadv.1400210.Vieyra, L., E. Velarde y E. Ezcurra. 2009. Effects of parental age and availability of small pelagic fish on the reproductive success of Heermann’s Gulls in the Gulf of California. Ecology 90(4): 1084-1094.