Chorlo nevado (Charadrius nivosus)

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Por Jonathan Vargas / Asociado a Proyectos de Conservación de Aves de Terra Peninsular y becario del programa Soluciones Costeras de Cornell Lab of Ornithology

Descripción

El chorlo nevado es una especie de ave playera pequeña que se encuentra principalmente en costas, playas arenosas con poca vegetación, lagunas costeras, humedales interiores con salitrales y planicies lodosas extensas. 

Se estima que aproximadamente 18 200 chorlos nevados se reproducen en Norteamérica, donde las costas del Pacífico y golfo de México sufren grandes problemas por la degradación del hábitat ocasionado por el desarrollo urbano, actividades recreativas y especies exóticas invasoras como perros y gatos ferales.

A nivel internacional, la población de chorlo nevado del Pacífico de EUA se considera una especie amenazada por el U.S. Fish and Wildlife Service (USFWS) y en México también se encuentra listada en la NOM-059-SEMARNAT bajo la misma categoría de amenazada, es decir, susceptible a extinguirse.

Desde 1995, los estudios sobre las poblaciones del Pacífico de EUA han generado información importante sobre su éxito reproductivo, supervivencia y dispersión de los juveniles, supervivencia de adultos, técnicas efectivas sobre manejo del hábitat, y los efectos de las actividades recreativas en el comportamiento y reproducción. Sin embargo, los chorlos nevados frecuentemente pierden sus nidos a causa de los depredadores, personas o inclemencias climáticas.

Apariencia

El chorlo nevado es un ave pequeña de 15 a 17 centímetros de longitud y pesan entre 34 a 58 gramos. Pertenece a la familia Charadriidae. Estas aves se caracterizan por tener patas largas no lobuladas ni palmeadas y ojos grandes. El pico del chorlo nevado es negro, corto y ligeramente grueso, las patas son color grisáceo a negro. 

El macho con plumaje reproductivo tiene la frente blanca y una corona negra, el dorso es café grisáceo uniforme, posee dos parches negros a los costados del pecho y orejas, mientras que el vientre es blanco. 

Macho de chorlo nevado.

La hembra con plumaje reproductivo es semejante al macho pero los parches en el pecho son  menos marcados y carece de la corona y orejas negras. Fuera de la temporada de reproducción es difícil distinguir las hembras de los machos ya que su plumaje es muy similar.

Hembra de chorlo nevado.

Distribución, migración y hábitat

El chorlo nevado se distribuye en las costas y humedales interiores alcalinos de los Estados Unidos hasta Sudamérica. En México se encuentra en ambas vertientes, por el lado del Pacífico desde la península de Baja California, pasando por la costa de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, hasta Chiapas. 

En la costa del Atlántico se distribuye desde Tamaulipas, hasta la Península de Yucatán. Al interior del país se encuentra en los estados de Hidalgo, México, Guanajuato, Tlaxcala, Puebla, Querétaro, Morelos y Michoacán.

Aunque la reproducción del chorlo nevado en México es relativamente amplia, pues incluye las costas del Pacífico y del golfo de México, así como desiertos y llanuras del centro y norte del país, los sitios donde se reproduce son restringidos.

Distribución del chorlo nevado en Norteamérica.

Dieta y hábitos de forrajeo

Cuando se alimentan se pueden encontrar forrajeando en humedales costeros e interiores, playas arenosas, salitrales, planicies lodosas, arroyos y desembocaduras de los ríos. 

Se alimentan de invertebrados acuáticos y terrestres, pequeños crustáceos, poliquetos, anfípodos, moscas, escarabajos, almejas, ostrácodos y tenebrios entre otros. 

En las playas arenosas de Ensenada, las moscas que se aglomeran en las algas que son sacadas por el oleaje son su principal fuente de alimento.

Los pollos utilizan las algas como resguardo y se alimentan de las moscas que se aglomeran en las algas.

Reproducción

El chorlo nevado se reproduce entre abril y agosto. Construye sus nidos sobre el suelo en pequeñas oquedades o rascaderos que ellos hacen, lo cual los hace demasiado vulnerables al paso de personas y vehículos. Utilizan áreas abiertas cerca de los cuerpos de agua o la línea de marea en las costas. 

Nido de chorlo nevado.

Emplea un inusual sistema de reproducción, conocido como sistema polígamo facultativo, en el que muchas de las hembras, y con menos frecuencia los machos, abandonan las primeras crías poco después de que nacen los pollos para volver a reproducirse con una nueva pareja, muchas veces a cientos de kilómetros de sus primeros nidos.

Demografía y estatus de conservación

El chorlo nevado es una de las especies de aves playeras cuya población está disminuyendo rápidamente y es de las aves playeras menos abundantes en Norteamérica y el hemisferio occidental. 

Debido a los problemas de conservación que enfrenta, esta especie se encuentra bajo protección a nivel federal tanto en México y EUA.

A pesar de tener una amplia distribución (pero discontinua) su dependencia a los hábitat costeros los ha hecho vulnerables a los efectos negativos de la pérdida y degradación del hábitat y al aumento de la perturbación humana. 

La disminución poblacional, el tamaño pequeño de la población, los efectos negativos de especies exóticas invasoras (plantas y depredadores), además de los conflictos con el desarrollo urbano y actividades recreativas, han contribuido a que se considere como una especie prioritaria para la conservación a nivel internacional.

La población de la costa del Pacífico, que va desde el estado de Washington, Oregon, California y la península de Baja California se reconoce como un segmento poblacional distinto (SPD), debido a su disminución poblacional y a la reducción y degradación del hábitat.

En México, la población reproductora se estimó en 2646 individuos en 2009, representando el 9% de la población total. En 1991 la población reproductora de la Bahía de Todos Santos se estimó en 57 individuos, sin embargo para 2007 y 2008 los números bajaron tanto que llegó a ser considerada casi extirpada, al solo encontrar 3 y 1 individuos respectivamente. 

En el último censo en 2018, se estimaron alrededor de 40 adultos reproductores, pero se cree que el éxito reproductivo es muy bajo debido a los problemas de conservación del sitio. 

Amenazas

Uno de los principales problemas que enfrenta el chorlo nevado es la degradación del hábitat de anidación en las playas arenosas ocasionado por las actividades humanas y el tránsito de vehículos.

Además, en el sitio existe un fuerte problema de perros y gatos asilvestrados y sin hogar, que depredan los nidos y pollos durante la época reproductiva.

Las aves playeras compiten cada vez más con las personas por hábitats costeros, estos incluyen: playas, marismas, salitrales, manglares, lagunas y humedales. 

El desarrollo urbano, especialmente en América Latina, conducen a la destrucción y degradación del hábitat, aumento de la perturbación y degradación en los sitios de alimentación, descanso y reproducción de las aves playeras (Senner et al. 2017). 

En Ensenada, las playas arenosas han sido absorbidas y fragmentadas por el desarrollo urbano, el crecimiento de la zona agrícola alrededor del Estero Punta Banda, y los diversos fraccionamientos. Esto ha ocasionado que el sitio sea utilizado como área de esparcimiento sin ningún control. 

Uno de los mayores problemas es el uso de vehículos todoterreno de manera desmedida, poniendo en riesgo a las aves playeras, pero también a personas y sus familias.

Otros problemas que enfrentan las aves es la constante presencia de perros que son paseados sin correa, y que perturban y en varios casos afectan a las aves playeras, además de una gran presión de depredación por la presencia de jaurías de perros asilvestrados y gatos ferales.

La contaminación por basura es un problema a nivel global, y las playas de Ensenada no son la excepción.