Por Daniel Galindo

El chorlito nevado (Charadrius nivosus) es un ave playera de tamaño pequeño que pertenece a la familia Charadriidae (chorlos) que está protegido con estatus de amenazado a nivel federal tanto en México como en E.U.A. 

Foto por Daniel Galindo.

Las poblaciones de chorlitos nevados están disminuyendo en Norteamérica y se estima que tan sólo quedan unos 26 000 individuos. Las causas principales de su disminución se atribuyen a la pérdida de hábitat e incremento de depredadores naturales e introducidos; al igual que el disturbio que algunas personas ocasionan cuando visitan los sitios de anidación, como llevar a sus perros sin correa, transitar en vehículos todo terreno, volar papalotes, y dejar basura que atrae a cuervos, coyotes y gaviotas.

En México, se estima que anidan alrededor de 2 600 chorlitos nevados, de los cuales se pueden encontrar hasta 380 individuos en la bahía de San Quintín, principalmente en Laguna Figueroa, Punta Azufre, Playa San Ramón y la Reserva Natural Punta Mazo. 

Foto por Daniel Galindo.

Durante el invierno, más de 500 chorlitos nevados de poblaciones de EE.UU. llegan a las playas arenosas y salitrales de San Quintín, en donde los principales problemas que enfrentan son la depredación de sus huevos por cuervos y coyotes, la muerte de sus pollos al ser aplastados por vehículos que transitan en las playas, y el disturbio humano continuo en sus zonas de descanso y alimentación.

Sabemos el origen de algunos de esos chorlitos que pasan el invierno en San Quintín porque están marcados, es decir, en sus patas traen combinaciones únicas de anillos de colores que les colocaron en las zonas donde han anidado o nacieron.

Foto por Daniel Galindo.

En los últimos tres años, nos han visitado muchos chorlitos nevados principalmente del centro de California, Gran Lago Salado en Utah, y de lugares tan distantes como el estado de Oregon. Como también los chorlitos nevados de San Quintín están marcados,  así es como sabemos que algunos han decidido cambiar de residencia y ahora se reproducen en E.U.A. Mientras que otros migran unos 400 km al sur dentro de la península de Baja California para pasar el invierno, pero regresan en el verano para seguir reproduciéndose en San Quintín.

Foto por Daniel Galindo.

El chorlito nevado es un ave playera que tiene una longitud de entre 15 y 17 cm de la punta del pico a la punta de la cola y pesa alrededor de 42 g. Los machos suelen ser más grandes que las hembras, con parches negros en la frente, región auricular y cuello; las hembras también poseen estos parches pero en tonos cafés. Anidan principalmente en playas arenosas, salitrales y salinas, haciendo una pequeña depresión en el sustrato o en muchas ocasiones aprovechando depresiones naturales o hechas por humanos (pisadas o rodadas de vehículos), o animales (huellas de vacas y caballos). 

Foto por Daniel Galindo.

Su temporada de reproducción ocurre entre marzo y julio. La hembra pone tres huevos, que son incubados por ella durante el día y por el macho en la noche durante un periodo de 25 a 30 días. A diferencia de otras aves como los gorriones y colibríes, los pollos de los chorlitos nevados eclosionan totalmente emplumados y en unas pocas horas abandonan el nido bajo el cuidado de sus padres que los llevarán a zonas seguras, en donde se podrán alimentar por sí solos de pequeños insectos (como las moscas del Kelp) y crustáceos que cazan visualmente gracias a sus grandes ojos. La hembra abandonará a la familia después de unos días para buscar aparearse con otro individuo, por lo que el macho se encargará de que sus pollos sobrevivan hasta que sean capaces de volar unos 28 días después de su nacimiento.

El chorlito nevado es una de las muchas especies únicas que habitan en San Quintín, ¡ayúdanos a conservarlo!

Foto por Daniel Galindo.

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