Chorlos nevados en tiempos del COVID-19

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Por M.C. Jonathan Vargas / Becario del programa Soluciones Costeras, Laboratorio de Ornitología de Cornell y colaborador de Terra Peninsular A.C.

Ahora con la contingencia ante el coronavirus (COVID-19), las playas han tenido un leve respiro al prohibirse el acceso al público como medida de seguridad.

Para evitar la congregación de personas y transmisión del virus, solamente está permitido el acceso para realizar actividades de vigilancia, así que también nosotros nos vimos obligados a limitar nuestras salidas.

Foto: Jonathan Vargas.

Afortunadamente, las especies de aves que dependen de las playas arenosas para anidar como el chorlo nevado (Charadrius nivosus) y charrán mínimo (Sternula antillarum) son de los primeros beneficiados, ya que esta cuarentena coincide con la temporada de reproducción que sucede durante abril a agosto, reduciendo así el riesgo de pérdida de nidos por la presencia de personas, e incrementando las probabilidades de éxito.

A pesar de que es menos la presencia de personas en las playas por la cuarentena, decidimos continuar con nuestro plan de resguardar las zonas de anidación, por lo que el pasado 4 de abril de 2020 instalamos el cerco de protección temporal en la playa del Ciprés, frente a Pacífica at Ensenada Bay. En total se protegieron 12621 m2, por lo que esperamos que ésta sea una buena temporada para ellos.

Debido a la contingencia, no pudimos hacer la invitación pública para participar en la instalación.

Foto: Bryan Gerardo.

En nuestras últimas salidas de monitoreo en la Reserva de Aves Playeras Bahía Todos Santos, hemos encontrado varios nidos de chorlo nevado, sumando más de 15 en lo que va la temporada. Desafortunadamente varios han sido depredados y otros han fracasado por la marea y el oleaje.

Pero no todo son malas noticias, también hay cosas buenas. Nos ha dado mucho gusto encontrar a varios de los adultos que marcamos el año pasado, incluyendo a nuestra estrella Marina (aunque Marina ya venía anillada de California).

Marina. Foto: Jonathan Vargas.

Afortunadamente la semana pasada localizamos el nido para protegerlo, y aunque se robaron el primer cerco que le pusimos, no nos rendimos y lo volvimos a instalar, y así continuaremos esperando que el nido pueda sobrevivir hasta la eclosión.

También encontramos a dos de los pollos que nacieron el año pasado, y que marcamos con las banderas P4 y N7, lo cual nos confirma su supervivencia. Pero no podía faltar la cereza del pastel, en este caso fue el encontrar a varios de los individuos que el año pasado fueron marcados con receptores GPS en colaboración con el Dr. Luke Eberhart Phillips.

Chorlo nevado P4. Foto: Jonathan Vargas.
Chorlo nevado N7. Foto: Jonathan Vargas.

Esto nos llena de emoción, ya que  si logramos recapturarlos, la información almacenada en su GPS nos brindará un mayor entendimiento sobre los patrones de migración y uso de hábitat, y los sitios de los que dependen alrededor del año.

Este año la campaña “La playa es de todos” se lleva a cabo gracias al apoyo de Manomet, Programa de Soluciones Costeras y la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras (RHRAP).

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