Por Abril Copalli Heredia Morales

Hay escenas de la naturaleza que nos permiten llevarnos más que un recuerdo, como observar por la mañana, tras una épica tormenta eléctrica en una pradera de Dakota del Sur, E.U.A., un par de picopandos canelo (Limosa fedoa) con actitud de defensa de territorio.

Y meses después, durante el invierno, ver cientos de ellos reunidos alimentándose en humedales costeros de la península de Baja California. Son situaciones contrastantes: cambia el hábitat, su número, así también la conducta y hasta el color del pico, de anaranjado a rosa en los picopandos adultos. 

Picopando canelo (Limosa fedoa) durante el verano en Fort Pierre National Grasslands, Dakota del Sur, Estados Unidos. Foto por Abril Heredia.

El picopando canelo posee un plumaje jaspeado en tonos canela con tintes oscuros, con mucho diseño en cada pluma, además de un característico pico muy largo que le permite sondear los sustratos húmedos tales como la arena y el lodo, en busca de presas, principalmente organismos invertebrados que se encuentran resguardados entre los sedimentos. 

La palabra Limosa proviene del latín limus, que significa lodo. Una planicie lodosa para los picopandos representa altas oportunidades de encontrar alimento y así poder acumular energía. 

Picopandos canelo durante el invierno en Ensenada, Baja California, México. Foto por Abril Heredia.

Durante el verano, los territorios de reproducción de la mayor parte de la población de picopandos canelo están en la región de vastas praderas en Norteamérica, cuyas tonalidades de verde se combinan con estanques, arroyos y lagos. 

A finales del verano y durante el otoño, los picopandos estarán realizando una migración hacia sus territorios invernales, a grandes extensiones de humedales que se juntan con el mar y los cuales en México se distribuyen tanto en la vertiente del Atlántico como en la del Pacífico. Las rutas de migración involucran temporalidad, mecanismos de navegación y distancia entre los sitios de reproducción, de descanso y de temporada invernal.

Foto por Alan Harper.

Recientemente, se ha logrado rastrear el movimiento de individuos de picopandos canelo a lo largo de su migración tanto hacia el sur como hacia el norte, incluyendo la información sobre un individuo invernando en el complejo Laguna Ojo de Liebre en Guerrero Negro, Baja California Sur, que durante el vuelo hacia el norte sobrevoló áreas de Arizona, Nevada y Utah, E.U.A. (Olson et al. 2014). 

Los humedales de la península de Baja California son sitios importantes para el picopando canelo, se cuenta con registros de número altos (Page et al. 1997). La Bahía Todos Santos y principalmente el Estero de Punta Banda es un sitio importante donde se pueden observar cientos de picopandos congregados durante las mareas bajas al irse exponiendo las planicies lodosas. 

Foto por Alan Harper.

La estacionalidad natural de los hábitats en las diferentes latitudes del continente trae consigo un sinfín de condiciones a las que los picopandos están adaptados durante su ciclo anual, sin embargo, los movimientos migratorios conllevan también un aspecto que aunque un tanto abstracto, es real: las grandes avenidas de migración inevitablemente atraviesan fronteras geopolíticas y culturales, de esta manera, la relación del hombre con la naturaleza ha de repercutir también en los patrones que encuentra el picopando en el hábitat disponible. 

Así, nos permite llevarnos además del recuerdo, una curiosidad y una sensación de admirar estos eventos de la naturaleza y brindar una mejor relación a las demás especies en nuestro camino.

Acerca de la autora

Abril estudió Biología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), actualmente realiza estudios de maestría en Ecología Marina en el Centro de Investigación Científica y de Enseñanza Superior de Ensenada (CICESE). Su proyecto de tesis involucra un análisis sobre el efecto del disturbio antropogénico sobre la densidad de aves playeras en la Bahía de Todos Santos. Ha colaborado en diversos proyectos realizando monitoreo de aves con la Society of Yukon Bird Observatories, Grupo de Ecología y Conservación de Islas A.C. y Bird Conservancy of the Rockies desde el 2011.

Referencias

  • Olson, B. E., Sullivan, K. A., & Farmer, A. H. (2014). Marbled Godwit migration characterized with satellite telemetry. The Condor, 116 (2), 185-194.
  • Page, G. W., Palacios, E., Alfaro, L., Gonzalez, S., Stenzel, L. E., & Jungers, M. (1997). Numbers of Wintering Shorebirds in Coastal Wetlands of Baja California, Mexico (Números de Aves Playeras Invernando en los Anegados Costeros de Baja California, Mexico). Journal of Field Ornithology, 562-574.