Nuestra historia

Hace más de 20 años había otro plan para San Quintín: se quería construir un desarrollo turístico que hubiera afectado la belleza natural de la bahía.

La historia de Terra Peninsular A.C. empezó con la visión de proteger Punta Mazo y fue un sueño que tardó más de 10 años en culminar. 

Detrás de este esfuerzo hubo un grupo de personas conformado por personas de la comunidad, científicos, conservacionistas, actores clave y amantes de la naturaleza que sabían de la importancia de preservar San Quintín.

Foto por Laura Tamayo.

“A mediados de los años 90 se presentó una dura prueba para las organizaciones conservacionistas, el sitio que se planeaba desarrollar turísticamente era la Bahía de San Quintín. Nuestra victoria fue rotunda: un grupo de académicos elaboramos una opinión técnica que contrastó el desarrollo sostenible de la bahía contra las consecuencias negativas del proyecto de desarrollo turístico”.

— Eduardo Palacios, miembro del Consejo Directivo

A finales de los años 90, este grupo de personas se enteró de que el área de Punta Mazo (también conocida como La Punta o Punta Final) iba a ser destruida para desarrollar un complejo turístico llamado Cabo San Quintín y que contemplaba construir un hotel, campos de golf, una marina y centros comerciales.

Reserva Natural Punta Mazo
Reserva Natural Punta Mazo. Foto por Alejandro Arias.

Aunque este desarrollo hubiera brindado beneficios económicos a la región, el proyecto ponía en riesgo a la bahía ya que no contemplaba acciones para preservar los humedales, los volcanes, la vida silvestre ni los recursos naturales.

El grupo decidió aliarse con algunas organizaciones de la sociedad civil como Pro Esteros A.C., Pronatura Noroeste A.C. y The Nature Conservancy para hacer algo al respecto y buscar la forma de detener el proyecto.

Después de analizar la situación, se dieron cuenta que para evitar que la zona fuera destruida y garantizar su protección a largo plazo la solución era comprar el predio y crear un área natural protegida, pero en ese entonces no existían organizaciones de la sociedad civil que pudieran comprar terrenos para fines de conservación.

Fundadores Terra Peninsular 20 de abril de 2001
Fundadores de Terra Peninsular A.C.

Con la prioridad de proteger Punta Mazo, en 2001 se fundó la asociación civil Terra Peninsular. En el acta constitutiva No. 30870 se estableció la facultad legal de comprar predios y destinarlos a la conservación.

Fundar la organización fue solamente el primer paso. Después de varios años de negociaciones y con el apoyo de donativos, la lucha culminó en 2012 con la compra del predio, el cual quedó a nombre de Terra Peninsular A.C. como persona moral.

Volcán Sudoeste
Foto por Alejandro Arias.

Para garantizar que se proteja de forma permanente, el título de propiedad tiene condiciones limitantes para que únicamente se puedan realizar actividades para preservar los hábitats y la vida silvestre. Esto también viene descrito en el certificado otorgado por el gobierno federal.

Luego de un proceso largo para justificar el valor natural de la zona, en 2014 se certificó como Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC) ante la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y se nombró Reserva Natural Punta Mazo.

A la par se buscaron otras áreas naturales en peligro en la región de San Quintín y El Rosario que pudieran protegerse con el mismo esquema de ADVC. Hoy en día también existe la Reserva Natural Valle Tranquilo y la Reserva Natural Monte Ceniza, ambas de Terra Peninsular A.C.

¿Qué hubiera pasado?

San Quintín sería muy diferente si el proyecto se hubiera llevado a cabo:

  • Hubieran desaparecido los vestigios arqueológicos de 8 mil años de antigüedad.
  • La contaminación y descarga de aguas residuales probablemente hubieran afectado las actividades productivas, como la pesca y el cultivo de ostiones.
  • Muchas plantas nativas hubieran sido aplastadas o removidas del lugar para construir edificios y campos de golf.
  • Aves migratorias como la branta negra no tendrían un lugar para refugiarse y alimentarse durante el invierno.
  • No sabríamos que la Reserva Natural Punta Mazo es un sitio importante para el estudio de insectos, reptiles, dunas y plantas.
  • Tampoco sabríamos que la Reserva Natural Monte Ceniza es el hogar de la rata canguro de San Quintín, un roedor que se creyó extinto por más de 30 años.
  • No tendríamos tantos espacios naturales para conectarnos con la naturaleza y disfrutar de actividades al aire libre como pasear en kayak, acampar, andar en bicicleta, subir volcanes, etc.
Sendero en el volcán Sudoeste
Foto por Mirna Borrego.

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